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Octava Poesía Vertical

Debemos conseguir que el texto que leemos nos lea. Debemos conseguir que la música que escuchamos nos oiga. Debemos conseguir que aquello que amamos parezca por lo menos amarnos. Es preciso demoler la ilusión de una realidad con un solo sentido. Es necesario por ahora que cada cosa tenga por lo menos dos, aunque en el fondo sepamos que si algo no tiene todos los sentidos no tiene ninguno. Debemos conseguir que la rosa que acabamos de crear al mirarla nos cree a su vez. Y lograr que luego engendre de nuevo al infinito Roberto Juarroz. 

I see you, you see me

Aquello que hay en mí, que no soy yo, y que busco. Aquello que hay en mí, y que a veces pienso que también soy yo, y no encuentro. Aquello que aparece porque sí, brilla un instante y luego se va por años y años. Aquello que yo también olvido. Aquello próximo al amor, que no es exactamente amor; que podría confundirse con la libertad, con la verdad con la absoluta identidad del ser y que no puede, sin embargo, ser contenido en palabras, pensado en conceptos, no puede ser siquiera recordado como es. Es lo que es, y no es mío, y a veces está en mí (muy pocas veces); y cuando está se acuerda de sí mismo lo recuerdo y lo pienso y lo conozco. Es inútil buscarlo; cuando más se le busca más remoto parece, más se esconde. Es preciso olvidarlo por completo, llegar casi al suicidio (porque sin ello la vida no vale) (porque los que no conocieron aquello creen que la vida no vale) (por eso el mundo rechina cuando gira) Este es mi mal, y mi razón de...

I'm not alone

[veintitrés]

Entonces la tarta con tu nombre y las promesas de un futuro encuentro en un contexto tan distinto que da miedo, pecando de irreal, imposible, y el temor a imaginarlo y no poder hacerle justicia, y el camino que difiere de uno a otro, el trajín de la partida y la ilusión de la llegada y el que queda sufre hasta que se le pasa, qué le vamos a hacer. No hay futuro y no hay más que futuro, la suma de horas libres, el metro y las distancias que albergan, esos encuentros furtivos (que no llegan a serlo) con esa gente que no se sabe encontrada, que supo ser vista muy lejos de acá, todas esas experiencias impronunciables y compartidas con ese único otro que no deja de alejarse y que ha sido propio durante un período de tiempo...Depender o no depender...Esa es la cuestión. ¿Qué pensarás ahora? ¿Cómo será tu habitación? ¿Y tu cama? ¿Y tu dormir? ¿Y tu despertar? Puedo amar en general pero no en particular. Puedo amar en general pero no en particular. No puedo hablar, no tengo nada que decir, r...

La Grande Bellezza

Viajar es muy útil, hace trabajar la imaginación. El resto no son sino decepciones y fatigas. Nuestro viaje es por entero imaginario. A eso debe su fuerza. Va de la vida a la muerte. Hombres, animales, ciudades y cosas, todo es imaginado. Es una novela, una simple historia ficticia. Lo dice Litré, que nunca se equivoca. Y, además, que todo el mundo puede hacer igual. Basta con cerrar los ojos. Está del otro lado de la vida. Viaje al fin de la noche  (1932) Louis-Ferdinand Céline

quiero estar cuando y donde caigan