Aquello que hay en mí, que no soy yo, y que busco. Aquello que hay en mí, y que a veces pienso que también soy yo, y no encuentro. Aquello que aparece porque sí, brilla un instante y luego se va por años y años. Aquello que yo también olvido. Aquello próximo al amor, que no es exactamente amor; que podría confundirse con la libertad, con la verdad con la absoluta identidad del ser y que no puede, sin embargo, ser contenido en palabras, pensado en conceptos, no puede ser siquiera recordado como es. Es lo que es, y no es mío, y a veces está en mí (muy pocas veces); y cuando está se acuerda de sí mismo lo recuerdo y lo pienso y lo conozco. Es inútil buscarlo; cuando más se le busca más remoto parece, más se esconde. Es preciso olvidarlo por completo, llegar casi al suicidio (porque sin ello la vida no vale) (porque los que no conocieron aquello creen que la vida no vale) (por eso el mundo rechina cuando gira) Este es mi mal, y mi razón de...