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Lo luminoso que se ve de noche

     En las épocas míticas salía sola de noche:      salía al patiecito y pisando la maceta      trepaba hasta la medianera y me sentaba      a interrogar los cielos desde lo más profundo      del corazón de Villa Crespo. Porque si antes      las estrellas señalaban el camino en el mar      tal vez ahora esta galaxia de neones,      resplandores de hielo, ventanucos de baño,      rayos móviles provenientes de ferias,      la cautivante sincronización      de las luces de pasillos de edificios      pudiera sugerirnos variar unos centímetros      el recorrido, a ver dónde llegamos.          Un helicóptero en un cielo negro      es su luz blanca y su sonido jadeante. Laura Wittner

XV

En el rincón  aquel, donde dormimos juntos tantas noches, ahora me he sentado a caminar. La cuja de los novios difuntos fue sacada, o talvez qué habrá pasado.       Has venido temprano a otros asuntos, y ya no estás. Es el rincón donde a tu lado, leí una noche, entre tus tiernos puntos, un cuento de Daudet. Es el rincón amado. No lo equivoques.       Me he puesto a recordar los días de verano idos, tu entrar y salir, poca y harta y pálida por los cuartos.       En esta noche pluviosa, ya lejos de ambos dos, salto de pronto... Son dos puertas abriéndose cerrándose, dos puertas que al viento van y vienen sombra                      a                      sombra. César Vallejo
sobre el techo de mi casa creció un árbol se posan los pájaros una mujer sueña bajo sus ramas a veces los niños me preguntan ¿y las raíces? me toco el pecho y respondo soy yo Gustavo Borga  

Another One

Paterson (2016) When you’re a child you learn  there are three dimensions: height, width, and depth. Like a shoebox. Then later you hear there’s a fourth dimension: time. Hmm. Then some say there can be five, six, seven…  I knock off work,  have a beer  at the bar. I look down at the glass and feel glad.  Ron Padgett

Estanque

Cada cosa viva o muerta que el mundo rechaza se reúne: las raíces de los árboles secos que siguen profundamente agarradas a un suelo que ya no las retiene, el moho que al crecer parasita el tallo de la planta joven, el perro moribundo tirado al costado de la ruta, las ramas más jóvenes del ceibo que el temporal derriba, la serpiente de coral emboscada por la fiera, que se repliega sobre sí y permanece quieta como si fuera su propia cáscara vacía en el monte espeso. Para quienes fueron dañados, todo lo que llega después del daño es una gracia. Alguna vez vadearon la vida como si fuera un estanque lleno de alimañas, peligroso en la superficie y en el fondo, hecho para el lucimiento de los intactos y los fuertes. Los que no tienen nada que perder entienden la serenidad con que la materia cesa de resistirse al fin a ser vencida. No hay debilidad ni cobardía en ese dejarse ir que aún en medio del dolor crea puntadas de consuelo: quien fue lastimado una y otra vez sabe...

XXIX

Zumba el tedio  enfrascado bajo el momento improducido y caña.       Pasa una paralela a ingrata línea quebrada de felicidad. Me extraña cada firmeza, junto a esa agua que se aleja, que ríe acero, calla.       Hilo retemplado, hilo, hilo binómico ¿por dónde romperás, nudo de guerra?       Acoraza este ecuador, Luna. César Vallejo