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III nunca llegamos a tiempo nunca entendemos la precisión de aquello que nos lleva la velocidad del polvo que nos trajo el agua que se pierde en otro fuego no podemos nivelar el pensamiento con la acera que todos caminamos vemos el reflejo apenas que nos roza con alguna duda con algún espanto hebra sutil que nos completa en ese rincón donde vivimos escondidos V no sueño escribo sobre velos tartamudeo con los amigos cruzo lluvias y plagas reconstruyo asperezas puedo decir que no y morder lo que resta de luz necesito otra puerta para escapar para volver la duda queda un paso atrás y algunos hacen silencio pero no puedo preguntar pierdo mi turno y ahogo ruido en una prosa ajena hay que salir digo hay que salir para no esperar XIII atrapado en este incidente espacial miro al cielo con desconfianza no sé si las cosas van hacia adelante o hacia atrás no sé si todo se repite si el asombro es un pequeño horizonte de suceso si hay que darle sentido a esta vaguedad ...

for all the love you've left behind

TACTO

Tenés que mandarme libros te digo libros pequeños que puedan llegar por correo y no te cuesten mucho dinero libros en los que se escriban dedicatorias tan tristes como sus autores libros en los que escondás a veces la foto que te hiciste con tu nueva pareja frente algún monumento sin nombre pero no te olvidés de mí ni de mandar libros llenos de palabras ya me dirás que te gustaría que yo conociera a tus hijos tu calle el atardecer porteño yo solo quiero libros que lo digan todo tal vez en algún momento te pregunte sin mucha convicción qué hubiera pasado si y no reciba cartas tuyas por un buen tiempo ya sea porque la encontró tu marido o trataste de esconder las cosas que nunca funcionaron pero por favor mandame libros escribí tu nombre en ellos dejame saber que has tocado algo que ahora me pertenece  William Eduarte Briceño
Conté con los dedos de mi mano las veces que tuve, no las que amé. Las yemas de los dedos se quedaron mirándome, las líneas de la mano rieron (¿amé lo que tuve? ¿Quise decir quiero un poco de esto o de aquello, gané, perdí semejante generosidad?). Ahora que me aferro a lo que tengo _como a un poco de nada_, veo líneas que una burla desecha, y lenta, tiernamente abro el puño, dejo caer la arena, vuelvo a tomarla. Irene Gruss

Pasa un avión

Justo arriba mío cuando levanto la vista pasa un avión. Lo veo volar lento cruza por el cielo la entrada del patio y sé que allá mantiene la potencia de su velocidad. Veo la línea fina como de hielo que deja en el celeste del mediodía. Desde acá abajo percibo tan distinta la distancia. Es como contarte esto mientras no estás o no poder decirte nada como ahora, que el sol da de lleno sobre las plantas y te digo mirá qué lindas las hojas y no digo nada más y el agua que cae sobre las macetas dibuja la misma línea que en el cielo dejó el avión. Natalia Romero de "Nací en Verano", 2014

te vas a acordar del verano

Lo luminoso que se ve de noche

     En las épocas míticas salía sola de noche:      salía al patiecito y pisando la maceta      trepaba hasta la medianera y me sentaba      a interrogar los cielos desde lo más profundo      del corazón de Villa Crespo. Porque si antes      las estrellas señalaban el camino en el mar      tal vez ahora esta galaxia de neones,      resplandores de hielo, ventanucos de baño,      rayos móviles provenientes de ferias,      la cautivante sincronización      de las luces de pasillos de edificios      pudiera sugerirnos variar unos centímetros      el recorrido, a ver dónde llegamos.          Un helicóptero en un cielo negro      es su luz blanca y su sonido jadeante. Laura Wittner