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 “Rara” –dice Quignard– llamaba Spinoza a esa primavera tras lo domesticado –a esa “debacle”. Otro pasaje de La barca silenciosa recuerda que “libertad”, eleutheria, era una palabra que un griego antiguo oía ante todo como la posibilidad de ir a donde se quiera, como la posibilidad de errar y de aventurarse en lo desconocido. Hay en la experiencia de la libertad un anhelo remoto o un eco antiguo de animal salvaje (soli-vagus: que erra en soledad), una memoria de errancia salvaje, de origen incierto, que arrastra fuera del lugar, de lo familiar, de lo interpretado, y acaso del lenguaje. Libertad, así, es ante todo exposición a la fortuna –y por tanto al error, al infortunio, al despojo y la desposesión. Libertad es abandonar la casa y perderlo todo para volver a la selva."

La vida y la poesía,

 Culpo a los libros y culpo la aparente realidad de las películas y culpo a los músicos y culpo a los poemas que dicen con palabras: éste es el mundo y culpo a la memoria cuentacuentos que siempre jala agua a su molino y culpo a las anécdotas y a todo lo que tiene alguna forma, algún sentido planteamiento y nudo y desenlace y cierta perspectiva protagónica y villanos y grandezas decididas y soundtracks y formato de pantalla y luces adecuadas y las miras de planos bien trazados y bien nítidos que sugieren que todo lo que pasa por algo pasa (hacia adelante y hacia atrás) y que cada momento que vivimos es un lúcido momento narrativo planeado por un hábil dramaturgo que no ha dejado nada a la fortuna y escoge con destreza sus palabras y benévolo comparte nuestro afán de que todo lo que hagamos y nos pase tenga algún significado y le subyazca una Idea y esté fraguando un clímax ostentoso en el que algo elevadísimo se exprese y que mirados desde fuera tendríamos fascinado a nuestro...

abril parece hostil

Creo que la navegación sobre un texto afecta porque ya no se lee completo, sino que se lo sobrevuela con cierta ansiedad, para terminar rápido. Nadie baja a las profundidades de ciertos libros porque ahí, a veces, hay un silencio atroz y no hay oxígeno. Pero justo ahí, donde está el peligro, a veces está la salvación. Fabián Casas 
Quiero creer en la forma que varía como la única manera de hacer que algo perdure. Si fuera religiosa le rezaría al agua. Pediría que hiciera con mi vida ese milagro que hace con sus gotas. Que quisiera amoldarme al suceder continuo sin juzgar qué voy perdiendo. Sería diosa mía la catarata heroica que rugiendo se transforma en hilito transparente cuando anda por las rocas. O el hervor en la nieve convertido, sin lamentar ni la pasión que mengua ni la llama extinguida. No es la causa del agua, sino el cauce que arrastra, lo divino. Tanto quisiera aprender de su confianza, de la intuición sin ojos, como el río. Paula Jiménez España 

Luz de una nueva estrella

Miro una foto en la que soy muy joven. Los ojos muy abiertos y claros. Un rostro sonriente a pesar que trato de ocultarlo. Sé que en esta época pensaba que era viejo. Sé que lo mismo pasa ahora. En diez años más pensaré que hoy era joven y sin embargo estoy mirando fotos viejas y recordando el pasado. Es imposible no caer en este abandono. El deleite de saberse fuera de todo movimiento, el placer de sentir el cuerpo hostigado por drogas, deportes y complejos vitamínicos que lo electrizan y después lo dejan blandamente sobre las superficies y moldes que lo contienen. La alimentación natural nos deja buenos y tontos. La carne y el alcohol activan el cuerpo y la mente y matan pronto. El amor nos enloquece más rápido que el arte. Los viajes nos dejan transparentes, los amigos pueden traspasarnos con el dedo. Vivir siempre en el barrio nos asegura un error duradero. El trabajo aniquila nuestra voluntad. La pareja aniquila el deseo y engendra poderosas frustracio...

Pirata

Soy el único hombre a bordo de mi barco. Los otros son monstruos que no hablan, tigres y osos que amarré a los remos, y mi desprecio reina sobre el mar. Prefiero aullar en el viento con los mástiles y abrirme a la brisa con las velas, y hay momentos en que soy casi un olvido en la dulzura inmensa del regreso. Mi patria está donde el viento pasa, mi amada está donde los rosales dan flor, mi deseo es el rastro que dejaron las aves, y nunca despierto de este sueño, y nunca duermo.   Sophia de Mello Breyner