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cada tanto vuelvo a lo que fuimos y me da por desearte paz decirte que te recuerdo bien y que eso es lo mejor que te puede pasar con alguien que te recuerde bien como ahora que este brillo te reunió en mis ojos y que digo honestamente digo es lindo haber perdido amor con vos Franco Rivero

DE ATLAS DEL MUNDO DIFÍCIL

Yo sé que estás leyendo este poema tarde, antes de irte de la oficina con el manchón amarillo brillante de la lámpara y la ventana cada vez más oscura en la calma de un edificio en silencio largamente pasada la hora pico. Yo sé que estás leyendo este poema de pie en una librería lejos del mar un día gris de principios de primavera, leves copos transportados por la vasta extensión de la llanura que te rodea. Yo sé que estás leyendo este poema en una habitación donde tuviste que soportar demasiado, donde las sábanas se enrollan estancadas encima de la cama y la valija abierta habla de vuelos pero vos todavía no podés partir. Yo sé que estás leyendo este poema mientras el subte pierde impulso y antes de subir las escaleras para encontrarte con un nuevo amor que tu vida no había permitido. Yo sé que estás leyendo estos poemas a la luz de la pantalla del televisor, donde las imágenes sin sonido se sacuden y se deslizan mientras vos esperás el noticiero sobre la intifada. ...
Hablemos sobre el horizonte, amigos míos, ¿de qué otra cosa podemos hablar si no? Siempre hablamos de él, o mas bien en él. Cuando hacemos planes, cuando amamos. Cuando amamos, porque amar un ser, un camino, una obra, es ver que esa línea allá, tan lejana hacia adelante, esa línea toda luz, está lo mismo aquí incluso para atravesarlos y volverlos a atravesar, como el mar en la playa viene y vuelve a venir sobre la arena, levantándose luego, dejando aplacar el alga inquieta, la vida oscura. Línea de allá y línea de acá, cada una para arrojar la espuma del inconsciente bajo nuestros pasos: frase que relumbra por deslizarse en la cresta de esa ola que se infla como una noche, y se derrumba luego y luego se alza de nuevo. Tomo este camino, estrecho, que se hunde entre dos pequeñas lomas, los árboles lo envuelven también, se apretujan a mi alrededor, arriba mío, me siento feliz de saberlo familiar, con esas mil vidas de su profundidad que se habituaron a mí. Pero más bajo que los p...

L a s C a n c i o n e s Q u e C o n o c e m o s M e j o r

Como una sombra en un cuarto vacío como una brisa desde la tumba como un proyecto del que nadie habla– ¿o pensaste de veras que yo era alguien más? Tu ropa, los pantalones deformados forma del cuerpo que visten cuerpo que actuó en tantos espectáculos pero ¿pensaste alguna vez lo que ese cuerpo quiere decir? Es un órgano y un vicio para algunos un mal necesario que debemos evitar para otros una abstracción o un pedazo de carne ¡y sin embargo estás al volante! Nadie se preocupa poco acerca de las cosas carnales llenan con un silencio que se esparce en anillos queremos saber más, nunca nos saciamos ¡no hay que extrañarse que algunos piensen que la carne ha sido sobrevalorada! Las cosas que sabemos las aprendimos en la escuela intenta aprender algo distinto y violarás la regla nuestro saber no es mucho más que un poco pero lo sientes mercurial dentro de ti cuando están contando para largar Me miras, arrugas el ceño, como si yo estuviera fuera de lugar supongo q...

La lluvia

Viste cómo llueve? Llovió casi toda la noche y a cada cierto tiempo yo te hablaba, estuvieras donde estuvieras, aunque fuera en el extremo más inalcanzable de la tierra. Cuando llueve así, toda la noche, te decía pareciera que el mundo fuera a desprenderse de su eje, pero la sorpresa más inmensa es que el vendaval termina y todo permanece como estaba, apenas un poco de desorden que lentamente se transforma en armonía. Desde niños, vivimos sobreviviendo a catástrofes como esa, a los efectos de lo que tendría que haber pasado y no pasó: que la casa se inunde y nuestras cosas se pierdan arrastradas por la marea sucia, entre piedras y palos y restos de animales, un desperdicio más de lo que hasta entonces ha sido nuestra historia, los objetos que confirman que somos seres físicos y no un soplo filtrándose desde afuera de esa vida brutal de la materia que no se detiene jamás para incluirnos. Soñaste alguna vez, cuando llega la violencia del aguacero, con que el río se sal...

Beso del sol

Si, como dicen, la poesía es un signo de algo entre la gente, dejemos algo concertado desde ahora entre nosotros, mientras todavía somos gente: que al final de los tiempos, que también son el final de la poesía (y del trigo y del mal y los insectos y el amor), cuando toda la raza humana se reúna en carne y hueso, reconstituida hasta el pliegue más ínfimo y la uñita más diminuta del bebé, yo voy a estar parada al borde de aquella multitud insondable con una naranja para vos, reconstituida hasta su semilla más íntima, protegida por filamentos blancos, en caso de que tengas sed, lo cual no pareciera ahora mismo una suposición descabellada, y aunque entonces no habrá poesía entre nosotros, y al final de los tiempos, con los gansos extintos con los mares, espero que la aceptes, y recuerdes en la tierra que yo no sabía tocarla, todo estaba en carne viva, y si acaso la multitud no tiene bordes ni otra cosa de la que yo pueda ser parte, voy a agarrar la naranja y tirarla par...

El momento

Ah, ese momento salido de la nada cuando   nada sucede ninguna lista de cosas por hacer tal vez   por un segundo se detiene el tránsito. El zumbido del tengo que, tengo que, tengo que decrece hasta el silencio, las cortinas blancas de algodón cuelgan inmóviles. Marie Howe Trd. Laura Wittner