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abrazarme al horizonte y a olvidar

CUERPOS SOLOS

Una garza se posa. Se convierte en niebla. Un hombre que me quiere amar sin amarme está acostado al lado mío y me cita a su abuelo, me dice: “un cuerpo no es leña para el fuego”, lo cual quiere decir que se siente solo y humano, lo cual quiere decir que nunca vio un cuerpo retorcerse & gritar & volverse un humo espeso, la madera desnuda retorcida sin piedad. Me está llamando en una especie de lengua de señas & no le veo las manos, no sé qué me quiere decir. Me pregunto si la niebla evita que las cosas marchitas se prendan fuego como evita que uno vea. Me pregunto si él sabe lo fríos que tengo los huesos, lo deshidratados que están, & que me quedo porque es propio de las cosas delicadas retorcerse. Un pájaro distinto se arroja desde el cielo, devolviéndome a mi cuerpo. Yo rechazo los nombres con que me llama él. Digo que es una nube, despistado como todas las nubes, porque me deja que me suelte de él. Yo también me convierto en niebla ...

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Celebrar lo que no existe. ¿Hay otro camino para celebrar lo que existe? Celebrar lo imposible. ¿Hay otro modo de celebrar lo posible? Celebrar el silencio. ¿Hay otra manera de celebrar la palabra? Celebrar la soledad. ¿Hay otra vía para celebrar el amor? Celebrar el revés. ¿Hay otra forma de celebrar el derecho? Celebrar lo que muere. ¿Hay otra senda para celebrar lo que vive? El poema es siempre celebración porque es siempre el extremo de la intensidad de un pedazo del mundo, su espalda de fervor restituido, su puño de desenvarado entusiasmo, su más justa pronunciación, la más firme, como si estuviera floreciendo la voz. El poema es siempre celebración, aunque en sus bordes se refleje el infierno, aunque el tiempo se crispe como un órgano herido, aunque el funambulesco histrión que empuja las palabras desbande sus volteretas y sus guiños. Nada puede ocultar a lo infinito. Su gesto es más amplio que la historia, su paso es más largo que la vida. P...

Poema de amor

Siempre se puede hacer algo con el dolor. Tu mamá teje. Hace bufandas en toda la gama del rojo. Te las tejía para Navidad, y te abrigaban cada vez que se volvía a casar y te llevaba con ella. ¿Cómo podía funcionar, si todos esos años dejó viudo el corazón, como si fueran a volver los muertos? No me extraña que seas como sos, que le tengas miedo a la sangre, si tus mujeres son una pared de ladrillos tras de otra. LOUISE GLÜCK Trad. Ezequiel Zaidenwerg

por suerte

cuando pienso que estoy al borde del entumecimiento, encuentro música que me acaricia el alma
La precariedad metafísica que tiene que ver con que las cosas en el mundo se rompen, por suerte, porque significa que están vivas. Y que tenemos que tratar de construir vínculos que acepten esa precariedad, y no vínculos que traten de fijar lo que no se puede fijar, la idea de casarse para no separarse o cerrar la pareja para no tentarse. La sabiduría que espero que aprendamos las nuevas generaciones es aceptar esa precariedad. Tamara Tenenbaum  en  Letras Libres