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no había visto antes ningún pájaro de vuelo terminado para entenderlo ¿cómo lo supe? quieto más quieto echado de espaldas como ningún animal así nomás para nada un pájaro no se queda inmóvil ni apoya su espalda en la tierra ¿tienen espalda los pájaros? las cucarachas sólo están de espaldas cuando les quedan pocos recursos para vivir antes mucho antes tuve delante de mí esta visión: le arrojábamos piedras desde lejos en esas circunstancias cualquier movimiento un rumor darían cuenta advertirían que la muerte continúa su trabajo interminable sol poniente en una fotografía ¿qué quiere saber de la muerte del pájaro? así mi padre se posaba cada día en el mundo encogido de espaldas de costado no está muerto decíamos para los adentros cada vez cuando en la piel el escozor se anunciaba ¿que cómo lo sé? así lo sabíamos lo sé porque cada tarde capturada la respiración por su imagen quieta temiendo que lo peor sucediera a su alma cada tarde cruzábamos la distancia que nos ...

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Miro un árbol. Tú miras lejos cualquier cosa. Pero yo sé que si no mirara este árbol tú lo mirarías por mí y tú sabes que si no miraras lo que miras yo lo miraría por ti. Ya no nos basta mirar cada uno con el otro. Hemos logrado que si uno de los dos falta, el otro mire lo que uno tendría que mirar. Sólo necesitamos ahora fundar una mirada que mire por los dos lo que ambos deberíamos mirar cuando no estemos ya en ninguna parte.  Poesía Vertical  R. Juarroz
Todes nos haremos traficantes de armas. Todes terminaremos nuestros días con una pierna menos, con la fiebre alta del fastidio, del desamor. Alguna vez creí en la poesía. Era pura ilusión como cuando Cristo fue tentado: "todo eso podrás tener, todo lo que desees”. L’artista en la arista escarpada, puño cerrado, arenga: “El pueblo tiene el poder”. El poder de cambiar cosas. Yo creí en eso. Creo en eso. Yo era ese creer. Ahora no veo nada en claro salvo el total vacío. ¿Miento? Digo la verdad. ¿Verdad? Miento. Mato ese lado iluso. Intento el crimen perfecto y no me sale. He estado mucho tiempo aquí, y ahora no quiero morir. Alguna vez quise. Dos veces en particular lo quise. Yo soy eso otro que se te escapa, cada fucking día. Yo soy lo que te apela y contradice. Yo soy lo otro, lo inabarcable. Lo indecible. Soy en mi lo que soy en vos que sos eso que no podés ni siquiera nombrar. También soy la mentira, el fuego, el deseo, los elementos esparcidos por todos lad...
1- Es la siesta. Tengo, sobre mi corazón, el libro de Ishiguro  Never let me go . En la penumbra de la pieza, flota la mariposa gris que de noche roe la ropa y hace el mismo ruido que los muertos hacen cuando escarban los muros. La veo golpearse contra el vidrio; su cuerpo es un solo ojo hacia donde ella cree está la salvación. Y entonces digo Señor, no me des la esperanza, la fe. Señor, no permitas que me queme en la luz aparente de los faroles a gas. He aprendido a caminar en la sombra, a encontrar mi ropa, allí, el vaso de agua. He aprendido a no tropezar con los muebles. No me hagas pensar ahora, Señor, en el fuego. 2- el aire, de noche, es una lástima, no alcanza para todos alguien debe postergar su sueño, alguien debe levantarse y, en el medio de la noche, tocar la dorada serpiente del corazón ella va a despertar entornará los soles de sus ojos dará su pan, su veneno la flor del cuerpo abrirá, entonces, como una mañana pero no será la mañana: será s...

Fábula sobre mis manchas

Tengo manchas en la piel muchas y diferentes no sé a qué se deben ni hace cuánto aparecieron tampoco sé si me interesa saberlo pero ellos preguntan y yo por cortesía siento que debo dar algún tipo de respuesta entonces digo, por ejemplo ésta me la hice andando en bicicleta por una calle muy angosta contra la rueda de un colectivo ésta otra, dormida al sol sin crema protectora ésta grande como un sello más oscura en los bordes y amarilla en el centro es una quemadura de cigarrillo éstas en hilera, pequeñitas, picaduras de araña. Algunas noches cuando intuyo que sus vidas son más desgraciadas y que su piel esconde un horror igual digo -para no ser menos- que me las provocaron otros en un rapto de furia antes de irse. Miento, porque no sé, miento y sigo inventando historias como si esperara alguna noche dar con la última, la verdadera y que de pronto todas las manchas desaparezcan. Melina Alexia Varnavoglou

De pies y manos

No entiendo nada, voy viviendo de oído. A cierto ritmo la cojera es virtud. Pie mío, no te espantes, esta bifurcación es tuya. Quisiera lo contrario: así razono. Cada vez que reitero me sorprendo a propósito, como hacen los niños. El puñado de sal, eso teme la mano cuando evita la praxis. Si me toco en tu nombre revoluciono el tacto. Andrés Neuman