Volví de mi escapada de tres días y tengo que admitirlo: fui feliz (posta, 72 hs de completa felicidad). Aprendí a andar en bicicleta (finally), me duele todo, tengo varios moretones, mi garganta sufre las consecuencias de todo lo que grité (aaaaaaaaaaaaaaah, zanjaaaaaa, zanjaaaaa!!!) pero nada de eso perjudicó las risas, los abrazos, los te-quiero (sí, estoy un toque cursi maricona). La cabalgata, el queso mantecoso, las empanadas, brownies caseros. Muy rico todo. Mirta Legrand y basta, me voy.
Comentarios
yo creo que tendría que existir como una quinta de reclusión atea donde no haya contacto con el mundo exterior y somos todos felices tomando sol, leyendo, comiendo, sacando fotos.
es como un rito purificador.
gracias por lo del facebook! hoy tenemos 'tratame bien' para ver, después comentamos.
un beso grande!