Carmela prepara té para dos. Ellayo. Los dos cuerpos sobre el sillón, improvisamos un juego: los ojos fijos en los ojos-reflejo, secuencia de palabras al azar, aunque sabemos que el azar también guarda sentido, como nuestros dos cuerpos enfrentados este atardecer de domingo. Carmela pregunta qué quiero escuchar y digo que lo que ella quiera, entonces ella ríe y se queja "siempre decís lo mismo". A veces pienso que ella es todo lo que yo quiero ser, pero eso no se lo digo, en cambio sólo comento "estás muy linda". Voz femenina sobre guitarra, busca tranquilidad, yo también. El aroma de jazmín y rosas comienza a evaporar mis sentidos y los pensamientos se olvidan entre sí. Sólo queda emoción, "no quiero soledad, quedate conmigo hoy". Carmela se acerca y comienza con sus caricias, "cuánta tensión", "me hacía falta un poco de vos", "de voz", luego me besa y vuelve a reír. Hay algo que nos une. Carmela le dice desencanto, yo lo llamo amor.
Comentarios
Que ganas de vivir un domingo como esos. Un beso!