Ir al contenido principal
ya no soy una mujer silenciada, puedo
hacer lo que quiera
ya no puedo echarle la culpa a un hombre
al trabajo
a la falta de tiempo o dinero
¿querés escribir? -me dije-
vas a escribir, entonces,
sin quejarte
sin victimizarte
y cuando puedas
donde puedas
es así que entre las 7.30 y las 9.0 de los domingos,
antes de entrar a mi segundo trabajo
me siento en el bar y lo hago:
un ejercicio solitario y un poco clandestino
por una hora y media mi cuerpo es una casa que arde
el caleuche
la casa de los locos
las ventanas dan al infierno
el patio, el corredor con geranios
dan al infierno
después me pongo el uniforme
y la que fui por un rato
me saluda por las ventanas
el muñón, la cabeza ardida
y soy otra
y soy otra

Elena Anníbali

Comentarios

Entradas populares de este blog

freud vivió equivocado

yo quiero saber qué le pasa por la cabeza a un pibe que te dice de salir, al que le pasás tu celular, te pregunta por tus días libres, respondés sábado, te contesta ese mismo día que está complicado, propone el domingo y cuando decís que está bien, que en qué horario, deja de contestar. eh? alguien me puede explicar?

Blanco sobre negro

Hay días (noches momentos instantes) en que me gustaría saber de vos. Siempre pensé eso de las rupturas amorosas: que lo más triste es perder el contacto con alguien que era tan central a tal punto que pase a ser un extraño/a. Pero sé que abrir esa compuerta sería invitar a los problemas a cenar. Y si hay algo que no me tienta para nada es eso.  Aún así quiero dejar constancia por acá de que el amor cuando es verdadero permanece  aunque mute de forma  aunque no persista del modo en que alguna vez imaginamos o deseamos.  Entre muchas otras cosas, me enseñaste a soltar y por eso voy a estar siempre agradecida. Donde quiera que estés, espero que estés bien y en buena compañía. 🤍