Ir al contenido principal

De piedra

A veces estás comiendo una manzana,
o tomando ginebra en una fiesta pésima,
y te acordás de tu garganta y su tersura.

A veces lo único que tenés puesto
es el peso de tus emociones, y tu único abrigo
es algo que se mueve en el abismo de tu panza,

que te hace pensar: Ah, al final, yo
no era de piedra. Cualquiera puede imaginarse
la estatua de un chico así de hermoso, pero ¿quién

se acerca a mirar, nota el brillo nuevo de los ojos?
¿Quién se pregunta si no será el jugo dulcísimo
de alguna fruta blanda sobre tus labios, y se estira

para probarlo? Eso es poco frecuente. Eso es ternura, como
los dientes de mármol que rasgan la piel roja de la manzana. Eso
es amor: cuando él saca la boca de la sal de tu dolor

y también termina llorando.

Logan February
Trad. Ezequiel Zaidenwerg

Comentarios

Entradas populares de este blog

freud vivió equivocado

yo quiero saber qué le pasa por la cabeza a un pibe que te dice de salir, al que le pasás tu celular, te pregunta por tus días libres, respondés sábado, te contesta ese mismo día que está complicado, propone el domingo y cuando decís que está bien, que en qué horario, deja de contestar. eh? alguien me puede explicar?

Blanco sobre negro

Hay días (noches momentos instantes) en que me gustaría saber de vos. Siempre pensé eso de las rupturas amorosas: que lo más triste es perder el contacto con alguien que era tan central a tal punto que pase a ser un extraño/a. Pero sé que abrir esa compuerta sería invitar a los problemas a cenar. Y si hay algo que no me tienta para nada es eso.  Aún así quiero dejar constancia por acá de que el amor cuando es verdadero permanece  aunque mute de forma  aunque no persista del modo en que alguna vez imaginamos o deseamos.  Entre muchas otras cosas, me enseñaste a soltar y por eso voy a estar siempre agradecida. Donde quiera que estés, espero que estés bien y en buena compañía. 🤍