En el día que de golpe se nubla hay traición, no podés confiar en nada, te hacés un té y aunque no creés, pedís por un milagro a un santo desconocido que alguien te nombró en una cena de trabajo. El domingo viste a tu madre, hablaba en una lengua rara, movía los brazos y llorar era la única defensa personal permitida. Comer en familia puede ser un viaje hacia las formas más primarias. Aceptaste el plato, el reproche, el postre, el beso, te abrazaste a tu hermano como si fuera la última cantimplora en el desierto. Terminaste el día a oscuras en la falda tenías una revista dominical habías leído tu horóscopo, antes habías preguntado en voz muy baja si ibas a ser feliz o no. en Podría llevar cierto tiempo Clara Muschietti