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HABLANDO DE LA PÉRDIDA

empecé con todo; padres, dos dedos de más un hermano al que arruinar. era una chica rica sin plata con un vestido rojo. ¿cómo llegué a estar sentada acá en esta casa vestida con un nombre del que no escuché hablar hasta que me hice mujer? Alguien se robó a mis padres y escondió a mi hermano. los dedos de más me los cortaron. me quedan mis manos comunes y corrientes y no tengo nada más que darte que poemas. LUCILLE CLIFTON  Trad. Ezequiel Zaidenwerg

Tiempo de locos

Es el tiempo de locos que está haciendo: de repente tropieza hacia adelante, y luego se recuesta entre los pastos ralos y las flores blancas, delicadas y sin nombre. Una gente se puso a hacer ropa con eso, cosiendo la blancura de las lilas con un rayo en una encrucijada ignota. El cielo llama a la tierra sorda. El desarreglo proverbial de la mañana se corrige a sí mismo cuando vos te parás. Estás vestido con un texto. Los versos caen marchitos sobre tus cordones, y yo nunca querré ni necesitaré otra literatura que esta poesía hecha de barro y de reminiscencias ambiciosas de la época en que surgía fácilmente de lo que por entonces eran bosques y campos arados y tenía una sencilla dignidad inconsciente, a la que ahora nunca podríamos esperar aproximarnos, salvo en una quebrada muy estrecha que nadie va a ir a inspeccionar, donde quizás una última muestra de ese espécimen raro y poco interesante esté dando algún brote, al menos por lo poco que se sabe. Ashbery  (Trad...
no había visto antes ningún pájaro de vuelo terminado para entenderlo ¿cómo lo supe? quieto más quieto echado de espaldas como ningún animal así nomás para nada un pájaro no se queda inmóvil ni apoya su espalda en la tierra ¿tienen espalda los pájaros? las cucarachas sólo están de espaldas cuando les quedan pocos recursos para vivir antes mucho antes tuve delante de mí esta visión: le arrojábamos piedras desde lejos en esas circunstancias cualquier movimiento un rumor darían cuenta advertirían que la muerte continúa su trabajo interminable sol poniente en una fotografía ¿qué quiere saber de la muerte del pájaro? así mi padre se posaba cada día en el mundo encogido de espaldas de costado no está muerto decíamos para los adentros cada vez cuando en la piel el escozor se anunciaba ¿que cómo lo sé? así lo sabíamos lo sé porque cada tarde capturada la respiración por su imagen quieta temiendo que lo peor sucediera a su alma cada tarde cruzábamos la distancia que nos ...

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Miro un árbol. Tú miras lejos cualquier cosa. Pero yo sé que si no mirara este árbol tú lo mirarías por mí y tú sabes que si no miraras lo que miras yo lo miraría por ti. Ya no nos basta mirar cada uno con el otro. Hemos logrado que si uno de los dos falta, el otro mire lo que uno tendría que mirar. Sólo necesitamos ahora fundar una mirada que mire por los dos lo que ambos deberíamos mirar cuando no estemos ya en ninguna parte.  Poesía Vertical  R. Juarroz
Todes nos haremos traficantes de armas. Todes terminaremos nuestros días con una pierna menos, con la fiebre alta del fastidio, del desamor. Alguna vez creí en la poesía. Era pura ilusión como cuando Cristo fue tentado: "todo eso podrás tener, todo lo que desees”. L’artista en la arista escarpada, puño cerrado, arenga: “El pueblo tiene el poder”. El poder de cambiar cosas. Yo creí en eso. Creo en eso. Yo era ese creer. Ahora no veo nada en claro salvo el total vacío. ¿Miento? Digo la verdad. ¿Verdad? Miento. Mato ese lado iluso. Intento el crimen perfecto y no me sale. He estado mucho tiempo aquí, y ahora no quiero morir. Alguna vez quise. Dos veces en particular lo quise. Yo soy eso otro que se te escapa, cada fucking día. Yo soy lo que te apela y contradice. Yo soy lo otro, lo inabarcable. Lo indecible. Soy en mi lo que soy en vos que sos eso que no podés ni siquiera nombrar. También soy la mentira, el fuego, el deseo, los elementos esparcidos por todos lad...
1- Es la siesta. Tengo, sobre mi corazón, el libro de Ishiguro  Never let me go . En la penumbra de la pieza, flota la mariposa gris que de noche roe la ropa y hace el mismo ruido que los muertos hacen cuando escarban los muros. La veo golpearse contra el vidrio; su cuerpo es un solo ojo hacia donde ella cree está la salvación. Y entonces digo Señor, no me des la esperanza, la fe. Señor, no permitas que me queme en la luz aparente de los faroles a gas. He aprendido a caminar en la sombra, a encontrar mi ropa, allí, el vaso de agua. He aprendido a no tropezar con los muebles. No me hagas pensar ahora, Señor, en el fuego. 2- el aire, de noche, es una lástima, no alcanza para todos alguien debe postergar su sueño, alguien debe levantarse y, en el medio de la noche, tocar la dorada serpiente del corazón ella va a despertar entornará los soles de sus ojos dará su pan, su veneno la flor del cuerpo abrirá, entonces, como una mañana pero no será la mañana: será s...