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el ciego

llamo y llamo y tú no estás sé que no estás pero sigo llamando por lo menos el teléfono suena ahí donde no estás pero donde sueles estar en el espacio que sueles ocupar en el aire que sueles llenar en las sillas que sueles tocar en los muebles que sueles tocar en la cama que sueles ocupar en el teléfono que sueles contestar y tomar en tu mano y acercar a tu boca. llamo y toco ése lugar. yo soy el alma el corazón y el ¡ay! del grito que toca ese lugar. Soñar no cuesta nada siempre miraba en la puerta en el suelo a la entrada por si había algún papelito por si se te había ocurrido pasar por si habías sentido la necesidad de pasar y siempre que volvía de Viña tenía el sueño de encontrarte ahí sentada en la puerta sentada en la escalera y siempre te saludaba y así me aliviaba, en una ínfima medida me aliviaba. también cuando los perros ladraban mucho pensaba que eras tú que podías ser tú porque así le ladran los perros a las personas que no conocen y el v...

Aunque se borren todos nuestros rastros igual que las bujías en el amanecer...

Aunque se borren todos nuestros rastros igual que las bujías en el amanecer y no puedas recordar hacia atrás, como la Reina Blanca, déjame en el aire la sonrisa. Tal vez seas ahora tan inmensa como todos mis muertos y cubras con tu piel noche tras noche la desbordada noche del adiós: un ojo en Achernar, el otro en Sirio, las orejas pegadas al muro ensordecedor de otros planetas, tu inabarcable cuerpo sumergido en su hirviente ablución, en su Jordán de estrellas. Tal vez sea imposible mi cabeza, ni un vacío mi voz, algo menos que harapos de un idioma irrisorio mis palabras. Pero déjame en el aire la sonrisa: la leve vibración que azogue un trozo de este cristal de ausencia, la pequeña vigilia tatuada en llama viva en un rincón, una tierna señal que horade una por una las hojas de este duro calendario de nieve. Déjame tu sonrisa a manera de perpetua guardiana, Berenice.   Olga Orozco

LA CRISIS ES EL CUERPO

Ahora que otra vez estás enfermo, ya sé dónde encontrarte. El cuerpo hundido entre los huecos del sillón, una mano abajo de la cabeza, la cara envuelta en sombras. Como un cucarachero pantanero o un cucarachero sabanero en su nido de pasto seco entretejido. Me gustaría saber cómo es que la abstracción que llamamos Dios decide que estas cosas pasen; ¿te señaló ahí con el dedo y te plantó algo? Un bulto imperfecto, que crece como una papa siniestra. Después del tratamiento, esa vacuna imperfecta contra la muerte, estás dormido. Sin pelo por la quimio, te veo cerrar los ojos, te veo escabullirte adentro de vos mismo como el ladrón que sos que se lleva mi vida. Antes de que te enfermaras, yo le pedía a Dios: “Cualquiera menos él”. Ya ves de qué sirvió. ¿Ahora qué más queda por decir? Jesse Lee Kercheval  Trad. Ezequiel Zaidenwerg

HABLANDO DE LA PÉRDIDA

empecé con todo; padres, dos dedos de más un hermano al que arruinar. era una chica rica sin plata con un vestido rojo. ¿cómo llegué a estar sentada acá en esta casa vestida con un nombre del que no escuché hablar hasta que me hice mujer? Alguien se robó a mis padres y escondió a mi hermano. los dedos de más me los cortaron. me quedan mis manos comunes y corrientes y no tengo nada más que darte que poemas. LUCILLE CLIFTON  Trad. Ezequiel Zaidenwerg

Tiempo de locos

Es el tiempo de locos que está haciendo: de repente tropieza hacia adelante, y luego se recuesta entre los pastos ralos y las flores blancas, delicadas y sin nombre. Una gente se puso a hacer ropa con eso, cosiendo la blancura de las lilas con un rayo en una encrucijada ignota. El cielo llama a la tierra sorda. El desarreglo proverbial de la mañana se corrige a sí mismo cuando vos te parás. Estás vestido con un texto. Los versos caen marchitos sobre tus cordones, y yo nunca querré ni necesitaré otra literatura que esta poesía hecha de barro y de reminiscencias ambiciosas de la época en que surgía fácilmente de lo que por entonces eran bosques y campos arados y tenía una sencilla dignidad inconsciente, a la que ahora nunca podríamos esperar aproximarnos, salvo en una quebrada muy estrecha que nadie va a ir a inspeccionar, donde quizás una última muestra de ese espécimen raro y poco interesante esté dando algún brote, al menos por lo poco que se sabe. Ashbery  (Trad...
no había visto antes ningún pájaro de vuelo terminado para entenderlo ¿cómo lo supe? quieto más quieto echado de espaldas como ningún animal así nomás para nada un pájaro no se queda inmóvil ni apoya su espalda en la tierra ¿tienen espalda los pájaros? las cucarachas sólo están de espaldas cuando les quedan pocos recursos para vivir antes mucho antes tuve delante de mí esta visión: le arrojábamos piedras desde lejos en esas circunstancias cualquier movimiento un rumor darían cuenta advertirían que la muerte continúa su trabajo interminable sol poniente en una fotografía ¿qué quiere saber de la muerte del pájaro? así mi padre se posaba cada día en el mundo encogido de espaldas de costado no está muerto decíamos para los adentros cada vez cuando en la piel el escozor se anunciaba ¿que cómo lo sé? así lo sabíamos lo sé porque cada tarde capturada la respiración por su imagen quieta temiendo que lo peor sucediera a su alma cada tarde cruzábamos la distancia que nos ...