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una vez, un poema

Los poemas no se parecen a los cuentos, ni siquiera cuando son narrativos. Todos los cuentos tratan de batallas, de un tipo o de otro, que terminan en victoria y derrota. Todo, avanza hacia el final, cuando habremos de enterarnos del desenlace. Indiferentes al desenlace, los poemas cruzan el campo de batalla, socorriendo a los heridos, escuchando los monólogos delirantes del triunfo y del espanto. Procuran un tipo de paz. No por la hipnosis o la confianza fácil, sino por el reconocimiento y la promesa de que lo que se ha experimentado no puede desaparecer como si nunca hubiera existido. Y, sin embargo, la promesa no es la de un monumento. (¿Quien quiere monumentos en el campo de batalla?) La promesa, está en que el lenguaje ha reconocido, ha dado cobijo, a la experiencia que lo necesitaba, lo pedía a gritos. La poesía habla, con frecuencia, de su propia inmortalidad, y esta reivindicación es mucho más trascendente que la de un poeta determinado perteneciente a una historia cultural det...

SOBREVIVIR SE PUEDE PARECER A MUCHAS COSAS

 pero no a la remera blanca que decía “primero el amor” en mayúsculas rojas que tenía puesta mi hermano el día que le escuché decir “no puede ser violación si no se resistió, si después tardó años en contarlo. ¿por qué se iba a guardar algo así?”. estaba leyendo una noticia  sobre otro hombre más, otro pastor, que no pudo tener las malditas manos quietas. me la paso reviviendo ese peligro salival, su intencionalidad infinita nublada de dudas. me pierdo en el recuerdo que mi hermano describe en voz alta para que yo lo juzgue. yo, que todavía escucho el gatillo aromático del perfume de esa noche. a veces llego a ver cómo nubla las caras de otros amantes que no se parecen en nada a él. ¿qué puedo decir? le digo que alguien tiene que ser el hermano o el amigo de la sequía si todo el mundo tiene una hija o una hermana que volvió a casa con los labios ajados y la garganta reseca al menos una vez, hasta vos. y a pesar de la renuencia del tiempo a refutar la historia o de las voces qu...

Efecto de la lluvia

Una novia y un novio en un sulky bajo la lluvia, tomados de la mano pero sin mirarse, esperando que pare de llover, avergonzados por la lluvia, el efecto de la lluvia en el velo nupcial, el caballo mojado con la crin sobre los ojos, la lluvia fría como el mar, el mar profundo como el amor, goterones de lluvia que caen sobre el asiento de cuero, rocío de lluvia sobre la rosa prendida a la solapa del novio, el ruido de la lluvia que golpea la galera del conductor, la lluvia que brilla como el satén sobre la calle negra, en las punteras de los zapatos de charol, el padre de Hokusai que se ganaba la vida puliendo espejos, el padre de Hokusai que escrutaba el cielo en busca de nubes, el hijo del padre de Hokusai que dibujaba lluvia sobre un puente y sobre la gente que cruzaba el puente, el hijo del padre de Hokusai que se pasaba horas dibujando la lluvia, el padre de Hokusai frotando un espejo, la lluvia fría como el mar, el mar frío como el amor, el mar q...

CÓMO SE CURA UNA HERIDA

i enjuáguela con agua con sal es la única manera de que salga el veneno van a venir las lágrimas déjelas que vengan ii va a tener que aplicar un ungüento curativo la única cura del odio es más amor aplíquelo con generosidad iii que la herida respire no la vende hasta que reviente y supure dígala y déjela déjela iv no se arranque la costra por nada del mundo TITILOPE SONUGA  Trad. Ezequiel Zaidenwerg

los tuyos

Has llorado, en secreto, a los tuyos. Lenta, inexorablemente, los has visto partir alejarse para siempre. Has sentido, en tu corazón, el desprendimiento de una rama que cae. Y luego has borrado las huellas de esas lágrimas, has contenido, en el límite infranqueable, los bordes de tu propio dolor y lo has devuelto a tu pobre vida, a los días siguientes, a las horas, para que permanezca allí. Oculto como una invisible y constante cicatriz. Juan Manuel Inchauspe, Trabajo nocturno

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Buscar una cosa es siempre encontrar otra. Así, para hallar algo, hay que buscar lo que no es. Buscar al pájaro para encontrar a la rosa, buscar el amor para hallar el exilio, buscar la nada para descubrir un hombre, ir hacia atrás para ir hacia delante.  La clave del camino, más que en sus bifurcaciones, su sospechoso comienzo o su dudoso final, está en el cáustico humor de su doble sentido. Siempre se llega, pero a otra parte. Todo pasa. Pero a la inversa. Poesía Vertical XII R.Juarroz

Como sabemos

Todo lo que vemos está penetrado de eso -las copas distantes de los árboles con su aguja (tan inocente), la escalera, el fulgor fijo de la ventana- perforado como un colador por el mal que no es malo, el romance que no es misterioso, la vida que no es vida, un presente que está en otra parte. Y después, en las pequeñas reverencias del baile, lo codeas, lo toqueteas. El día que hiciste eso tuviste al fin que parar, porque hacerlo ponía en juego toda la tela, no había otra forma de presentarse. Doblaste las rodillas para recoger esas joyas preciosas de agua de manantial salpicadas sobre el musgo y vacilaste al borde de esta calle calma con sus veredas, su tráfico, como si vinieran a agarrarte. Pero no había nadie en la resolana del mediodía, sólo pájaros como secretos a ser descubiertos y una casa adonde ir, un día de éstos. La luz ensombrecida entonces fue vista como nuestras vidas, cualquier cosa acerca de nosotros que el amor quisiera examinar, luego dejar de ...