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Último poema

La mañana del día en que morís, cierro los ojos y trato de rezar en lugar de dormir. Pero mi cuerpo flota lentamente, como seguro el tuyo por la medicación. Voy a parar al mar y vos estás conmigo. El agua nos arrastra por ahí, muy lejos y nos lleva hasta la costa, la arena una sorpresa apenas tibia. Si todo fuera un sueño, podríamos pescar en este agua salada, y mirar para arriba y sólo ver los pájaros de blanco, después el cielo azul, luego otra vez los pájaros. Veríamos la luna inofensiva, una aguaviva que, como la muerte, ya no pica. Hasta acá llega el sueño. Hasta acá el rezo. La sombra ya se acerca, poco a poco, el filo que no deja nada sin cortar. Se te escurre la mano de la mía. Tu único ojo abierto, que antes no paraba de mirar, ahora empieza a cerrarse. “Despertate”, me gustaría decirte. “¿Para qué tanto apuro?”. Pospongamos el viaje. Que otra gente se lleve el camión de la mudanza, los pasajes, el vaso que te roza ahora los labios. Yo n...

Kyrie eléison

Era del sur, donde los abismos sonaban a platería, que venía aquella serpiente encendida sobre el monte. Pero más al sur, el de las cuestas ásperas y amarillas; lejos, más lejos -campos de lava o de yodo, plumas desprendidas de un sueño inhabitable de tan vasto y pleno de ozono-, la vida se parecía a lo que habías dicho, a la promesa de un infinito en el que las formas no tenían intimidad con nosotros. ¿Qué sustancia era esa, qué sustancia, que te negabas a nombrarla y que en verdad no hubieses podido nombrar, porque tu reino era aquél, el de la absoluta falta de nombre? Fuimos contra Midgardsormr, la serpiente, y sabíamos que la prueba mayor de nuestras armas sería hollar el lugar donde, previste, fallaría tu cálculo. Pondríamos el pie donde se alzaba la voz sin alfabeto; en la lava reseca de tu pensamiento difuso, en el lagar de las vendimias estériles de la locura, en el vértice de los caminos de tu orgullo, en el sitio increado. Fuimos, entre quebradas sulfurosas, y a través del hú...

Víspera

Se va la tarde. Decís, a este sitio vendremos: escribirás, sembraré, pasaremos los días de viejos. Sobre la casa que nace, cruzó una torcaza. Más allá hay un halcón y unas loras. La luz moja la falda del Mogote, aviva los manchones amarillos. Todo es hermoso, digo, y sin embargo, hay una nota de tristeza sobre talas y espinillos. Será porque es invierno, decís, será porque es domingo. María Teresa Andruetto

EL PASADO NO SIEMPRE ES UNA PUERTA QUE SE PUEDA ATRAVESAR

1. ¿Qué tan tarde es demasiado pronto para arrancar a un cadáver de su sueño? 2. Madre dice que Abraham entendía que algunos sacrificios son necesarios. 3. La mentira es que todos nuestros sueños son invenciones. No es trauma hasta que le ponés nombre, un olor que deja el rastro del sonido de tu voz. 4. Sabía que faltaba algo, pero no qué era ni dónde se había ido hasta que me desperté y descubrí que mi cuerpo estaba encerrado en el armario angosto del hambre de otra persona. 5. Sentía su calor en la boca, sus manos carnosas que escoltaban mi boca hacia la noche. 6. Hay demasiadas razones para pasar por alto la amenaza de las heridas de la carne, y la necesidad es la más verdadera. 7. Ella me dijo que lo único que tenía que hacer era quedarme ahí con él y tratar de portarme como una chica grande. 8. El miedo es la línea que separa una orden de un favor; el amor es lo mismo. 9. La mentira es que nadie se llevó lo que había venido a buscar. 10. Algunos sacrificios son necesarios. 11. Soy...

la creciente

esa noche llegó la creciente y trajo muebles viejos, mugre de los canales vecinos botellas víboras se va a llevar todo, dijo mi madre y me imaginé los huesitos de enzo flotando en la corriente, al lado de los canteros de verdura me imaginé su ropa última roída por las polillas y la fiebre sus uñas crecidas las hebritas de pelo rubio entre los alambres del portón entonces me apuré a encender el sol de noche en la cocina a tapar la puerta con las bolsas de arena esperando que la muerte no pasara que siguiera el curso del agua hacia el naciente donde las tierras son bajas y crece el aleppo y la enredadera azul Elena Annibali

Palabras

Tené cuidado con las palabras, incluso con las milagrosas. Por las milagrosas damos lo mejor que tenemos, a veces proliferan como insectos y dejan un beso en lugar de un aguijón. Pueden ser tan buenas como los dedos. Tan confiables como la piedra a la que pegás el culo. Pero tanto pueden ser margaritas como moretones. Igual estoy enamorada de las palabras. Son palomas que caen del techo. Son seis naranjas sagradas sobre mi regazo. Son los árboles, las piernas del verano, y el sol, su cara apasionada. Aunque me fallen seguido. Hay tantas cosas que quiero decir, tantas historias, imágenes, proverbios, etc. Y las palabras no alcanzan, las equivocadas me besan. A veces vuelo como un águila con alas de gorrión. Pero trato de ser cuidadosa y delicada con ellas. Palabras y huevos deben manipularse con cuidado. Una vez que se rompen, son cosas imposibles de arreglar. Anne Sexton

Demoler

Descubrimos el corazón sólo si desarmamos lo que sabe el corazón. Al redefinir la mañana, descubrimos una mañana que llega apenas después de la oscuridad. Se puede demoler un matrimonio para llegar al matrimonio. Al insistir en el amor, lo arruinamos, trascendemos el afecto y nos hundimos hasta la altura de la boca en el amor. Tenemos que desaprender las constelaciones para ver las estrellas. Pero volver a la infancia no sirve de nada. El pueblo no es mejor que Pittsburgh. Sólo Pittsburgh es más que Pittsburgh. Roma es mejor que Roma de la misma manera en que el ruido de las lenguas de los mapaches que lamen por dentro el tacho de basura es más que el revuelo que arman al revolver en la basura. El amor no alcanza. Morimos y nos entierran para siempre. Tenemos que insistir mientras aún quede tiempo. Tenemos que comernos la dulzura de ese cuerpo salvaje que ya está en nuestra cama para llegar al cuerpo adentro de ese cuerpo. Jack Gilbert Trad. Ezequiel Zaidenwerg