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CADA CUÁNTO PENSÁS QUE TU VIDA ES UN ERROR

casi nunca es la respuesta que tengo cerca de la lengua pero estoy tratando de ser honesta con mis sentimientos así que piensen en un cuenco vacío imagínense esto un segundo: el cuarto destripado de mi abuela. su pulso final que se aparece en las paredes debajo de la venda de la oscuridad. una temporada de amnesia sin rezos en el cuenco de las manos. ella seguro sabía que yo tenía fantasmas en la sangre. debe haber visto todas las noches en las que quise desaparecer. debe haber visto que el cuerpo no tiene piedad para el recuerdo o la herencia. & siempre va a haber soledad sin importar cuántas veces alguien se cosa tu nombre a los labios. ¿qué es la esperanza? tal vez el río, lo que se ahogó, los peces que se mueven a ciegas con la corriente, o todo eso a la vez. todo el mundo sueña con romper el cascarón de su propia piel y ser otra persona. yo me la paso midiendo lo que viene en función de ese mes en el que la alegría era la música que mi amante armaba en el silencio de la noche....

demasiada droga

qué hermoso saber que hay música que todavía te puede emocionar

Último poema

La mañana del día en que morís, cierro los ojos y trato de rezar en lugar de dormir. Pero mi cuerpo flota lentamente, como seguro el tuyo por la medicación. Voy a parar al mar y vos estás conmigo. El agua nos arrastra por ahí, muy lejos y nos lleva hasta la costa, la arena una sorpresa apenas tibia. Si todo fuera un sueño, podríamos pescar en este agua salada, y mirar para arriba y sólo ver los pájaros de blanco, después el cielo azul, luego otra vez los pájaros. Veríamos la luna inofensiva, una aguaviva que, como la muerte, ya no pica. Hasta acá llega el sueño. Hasta acá el rezo. La sombra ya se acerca, poco a poco, el filo que no deja nada sin cortar. Se te escurre la mano de la mía. Tu único ojo abierto, que antes no paraba de mirar, ahora empieza a cerrarse. “Despertate”, me gustaría decirte. “¿Para qué tanto apuro?”. Pospongamos el viaje. Que otra gente se lleve el camión de la mudanza, los pasajes, el vaso que te roza ahora los labios. Yo n...

Kyrie eléison

Era del sur, donde los abismos sonaban a platería, que venía aquella serpiente encendida sobre el monte. Pero más al sur, el de las cuestas ásperas y amarillas; lejos, más lejos -campos de lava o de yodo, plumas desprendidas de un sueño inhabitable de tan vasto y pleno de ozono-, la vida se parecía a lo que habías dicho, a la promesa de un infinito en el que las formas no tenían intimidad con nosotros. ¿Qué sustancia era esa, qué sustancia, que te negabas a nombrarla y que en verdad no hubieses podido nombrar, porque tu reino era aquél, el de la absoluta falta de nombre? Fuimos contra Midgardsormr, la serpiente, y sabíamos que la prueba mayor de nuestras armas sería hollar el lugar donde, previste, fallaría tu cálculo. Pondríamos el pie donde se alzaba la voz sin alfabeto; en la lava reseca de tu pensamiento difuso, en el lagar de las vendimias estériles de la locura, en el vértice de los caminos de tu orgullo, en el sitio increado. Fuimos, entre quebradas sulfurosas, y a través del hú...

Víspera

Se va la tarde. Decís, a este sitio vendremos: escribirás, sembraré, pasaremos los días de viejos. Sobre la casa que nace, cruzó una torcaza. Más allá hay un halcón y unas loras. La luz moja la falda del Mogote, aviva los manchones amarillos. Todo es hermoso, digo, y sin embargo, hay una nota de tristeza sobre talas y espinillos. Será porque es invierno, decís, será porque es domingo. María Teresa Andruetto

EL PASADO NO SIEMPRE ES UNA PUERTA QUE SE PUEDA ATRAVESAR

1. ¿Qué tan tarde es demasiado pronto para arrancar a un cadáver de su sueño? 2. Madre dice que Abraham entendía que algunos sacrificios son necesarios. 3. La mentira es que todos nuestros sueños son invenciones. No es trauma hasta que le ponés nombre, un olor que deja el rastro del sonido de tu voz. 4. Sabía que faltaba algo, pero no qué era ni dónde se había ido hasta que me desperté y descubrí que mi cuerpo estaba encerrado en el armario angosto del hambre de otra persona. 5. Sentía su calor en la boca, sus manos carnosas que escoltaban mi boca hacia la noche. 6. Hay demasiadas razones para pasar por alto la amenaza de las heridas de la carne, y la necesidad es la más verdadera. 7. Ella me dijo que lo único que tenía que hacer era quedarme ahí con él y tratar de portarme como una chica grande. 8. El miedo es la línea que separa una orden de un favor; el amor es lo mismo. 9. La mentira es que nadie se llevó lo que había venido a buscar. 10. Algunos sacrificios son necesarios. 11. Soy...

la creciente

esa noche llegó la creciente y trajo muebles viejos, mugre de los canales vecinos botellas víboras se va a llevar todo, dijo mi madre y me imaginé los huesitos de enzo flotando en la corriente, al lado de los canteros de verdura me imaginé su ropa última roída por las polillas y la fiebre sus uñas crecidas las hebritas de pelo rubio entre los alambres del portón entonces me apuré a encender el sol de noche en la cocina a tapar la puerta con las bolsas de arena esperando que la muerte no pasara que siguiera el curso del agua hacia el naciente donde las tierras son bajas y crece el aleppo y la enredadera azul Elena Annibali