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Efecto de la lluvia

Una novia y un novio en un sulky bajo la lluvia, tomados de la mano pero sin mirarse, esperando que pare de llover, avergonzados por la lluvia, el efecto de la lluvia en el velo nupcial, el caballo mojado con la crin sobre los ojos, la lluvia fría como el mar, el mar profundo como el amor, goterones de lluvia que caen sobre el asiento de cuero, rocío de lluvia sobre la rosa prendida a la solapa del novio, el ruido de la lluvia que golpea la galera del conductor, la lluvia que brilla como el satén sobre la calle negra, en las punteras de los zapatos de charol, el padre de Hokusai que se ganaba la vida puliendo espejos, el padre de Hokusai que escrutaba el cielo en busca de nubes, el hijo del padre de Hokusai que dibujaba lluvia sobre un puente y sobre la gente que cruzaba el puente, el hijo del padre de Hokusai que se pasaba horas dibujando la lluvia, el padre de Hokusai frotando un espejo, la lluvia fría como el mar, el mar frío como el amor, el mar q...

CÓMO SE CURA UNA HERIDA

i enjuáguela con agua con sal es la única manera de que salga el veneno van a venir las lágrimas déjelas que vengan ii va a tener que aplicar un ungüento curativo la única cura del odio es más amor aplíquelo con generosidad iii que la herida respire no la vende hasta que reviente y supure dígala y déjela déjela iv no se arranque la costra por nada del mundo TITILOPE SONUGA  Trad. Ezequiel Zaidenwerg

los tuyos

Has llorado, en secreto, a los tuyos. Lenta, inexorablemente, los has visto partir alejarse para siempre. Has sentido, en tu corazón, el desprendimiento de una rama que cae. Y luego has borrado las huellas de esas lágrimas, has contenido, en el límite infranqueable, los bordes de tu propio dolor y lo has devuelto a tu pobre vida, a los días siguientes, a las horas, para que permanezca allí. Oculto como una invisible y constante cicatriz. Juan Manuel Inchauspe, Trabajo nocturno

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Buscar una cosa es siempre encontrar otra. Así, para hallar algo, hay que buscar lo que no es. Buscar al pájaro para encontrar a la rosa, buscar el amor para hallar el exilio, buscar la nada para descubrir un hombre, ir hacia atrás para ir hacia delante.  La clave del camino, más que en sus bifurcaciones, su sospechoso comienzo o su dudoso final, está en el cáustico humor de su doble sentido. Siempre se llega, pero a otra parte. Todo pasa. Pero a la inversa. Poesía Vertical XII R.Juarroz

Como sabemos

Todo lo que vemos está penetrado de eso -las copas distantes de los árboles con su aguja (tan inocente), la escalera, el fulgor fijo de la ventana- perforado como un colador por el mal que no es malo, el romance que no es misterioso, la vida que no es vida, un presente que está en otra parte. Y después, en las pequeñas reverencias del baile, lo codeas, lo toqueteas. El día que hiciste eso tuviste al fin que parar, porque hacerlo ponía en juego toda la tela, no había otra forma de presentarse. Doblaste las rodillas para recoger esas joyas preciosas de agua de manantial salpicadas sobre el musgo y vacilaste al borde de esta calle calma con sus veredas, su tráfico, como si vinieran a agarrarte. Pero no había nadie en la resolana del mediodía, sólo pájaros como secretos a ser descubiertos y una casa adonde ir, un día de éstos. La luz ensombrecida entonces fue vista como nuestras vidas, cualquier cosa acerca de nosotros que el amor quisiera examinar, luego dejar de ...
To be held by the light was what I wanted, to be a tree drinking the rain, no longer parched in this hot land. To be roots in a tunnel growing but also to be sheltering the inborn leaves and the green slide of mineral down the immense distances into infinite comfort and the land here, only clay, still contains and consumes the thirsty need the way a tree always shelters the unborn life waiting for the healing after the storm which has been our life. Linda Hogan 

De piedra

A veces estás comiendo una manzana, o tomando ginebra en una fiesta pésima, y te acordás de tu garganta y su tersura. A veces lo único que tenés puesto es el peso de tus emociones, y tu único abrigo es algo que se mueve en el abismo de tu panza, que te hace pensar: Ah, al final, yo no era de piedra. Cualquiera puede imaginarse la estatua de un chico así de hermoso, pero ¿quién se acerca a mirar, nota el brillo nuevo de los ojos? ¿Quién se pregunta si no será el jugo dulcísimo de alguna fruta blanda sobre tus labios, y se estira para probarlo? Eso es poco frecuente. Eso es ternura, como los dientes de mármol que rasgan la piel roja de la manzana. Eso es amor: cuando él saca la boca de la sal de tu dolor y también termina llorando. Logan February Trad. Ezequiel Zaidenwerg