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Hello, stranger

Por algún lado se empieza... (aunque el texto no sea muy feliz)

Despierta.
Despierta.
Se levanta como siempre porque quiere creer, necesita creer que algo será distinto hoy. Resuelve las ecuaciones porque piensa que, al descifrarlas, encontrará también la repuesta a la incógnita que es el resto del recorrido.
Estudia atentamente la historia, para no cometer los mismos errores que quienes la precedieron, la inocente no sabe que la historia la escriben los que ganan. Confía en los otros y poco a poco descubre que la maldad se oculta tras los velos más bellos. De pronto, todo lo bueno que había recibido, se desvanece como por arte de magia. ¿Es que acaso ya nada perdura? Todo se deshace con facilidad y aquello que tomó tanto tiempo construir es derribado por capricho. Perdón no es suficiente. Despacio el corazón se agrieta y los latidos se vuelven más débiles. Tendida en la cama imagina un lugar mejor. Decide que es mejor seguir así, en sus sueños ella puede hacer lo que desee, ser lo que añore. Ya salió a ver el mundo. Conoció el afuera, lo que otros llaman realidad, pero el sufrimiento que allí se experimenta la ha espantado. Es que las sociedades se dividen en aquellos que padecen y aquellos que lastiman, es que la mayoría ha olvidado cómo se sentía la risa. Después de todo, los desiertos no son tan malos y siempre que se aburra del silencio puede cantar.


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