Ya no sé qué hacer. I mean, qué se hace con un flaco de veinticinco que actúa como si tuviera once y nunca se sabe bien qué le pasa? Si alguien sabe, se aceptan sugerencias porque ya estoy cansada de todo esto (oh, Dios, acaba de conectarse y eso que ya casi son las doce!! Y lo peor es que no sirve de nada -o más bien para verificar que no le intereso o es un pelotudo- porque seguro no va a hablarme, como siempre soy yo la que toma la iniciativa). Estoy harta de sentirme una pelotuda. Estoy harta de sentirme sola, de ser un cero a la izquierda (dale, forrooo, hablame). Soy una idiota (ya está, se desconectó de nuevo). La puta madre que lo parió.
El aroma a fritura que contagia mi habitación, la cerveza que compartimos, tu pelo rapado. En eso pienso ahora que me duele un poco la cabeza y seguro es por las doce horas que dormí después de una semana de dormir cinco horas todos los días. Soñé con el francés de ojos celestes que me decía que la mayor parte de los días se quería, se gustaba mucho, pero justo ese día no, soñé con mi amigo que está enamorado de él, soñé que el francés le decía que cómo podía pensar que él era gay. Me acordé de Les amours imaginaires y el triángulo amoroso. Una situación que se repite, las conductas que hacen que nos demos la cabeza contra la pared una y otra vez. Pensé en esta confusión que me agarra cuando recostados sobre el sillón me tomás del brazo y me decís que me voy a aburrir de vos si nos vemos tan seguido. En verte después de tu clase y regalarte un libro y despedirte con un abrazo. En mi psicóloga que dice que entro en las situaciones y después me voy. En las ganas que tengo a veces de dej...
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