Ayer a la noche logré una salida al teatro con el nerd, desde ya fue medio una engaña pichanga (en teoría iba a venir más gente, pero al final nadie pudo), pero bueno, la soledad genera actitudes desesperadas. Igual estuvo bien, la obra me gustó y ambos coincidimos en que su tema era la soledad. Una vez que terminó, caminamos bastante y fuimos a tomar un café, hablamos mucho, pero aún así. No sé, es raro, y lo peor es que me encanta. Debería tratarlo en terapia, ¿por qué siempre me enamoro de gente que no se interesa por mí? ¿Cómo le digo que no quiero que se cambie a los viernes, que sin él las clases de los miércoles ya no van a ser tan lindas? ¿Cómo les explico a mis amigas que me siento sola y que ninguna se da cuenta, que siento que a ninguna le importa?
El aroma a fritura que contagia mi habitación, la cerveza que compartimos, tu pelo rapado. En eso pienso ahora que me duele un poco la cabeza y seguro es por las doce horas que dormí después de una semana de dormir cinco horas todos los días. Soñé con el francés de ojos celestes que me decía que la mayor parte de los días se quería, se gustaba mucho, pero justo ese día no, soñé con mi amigo que está enamorado de él, soñé que el francés le decía que cómo podía pensar que él era gay. Me acordé de Les amours imaginaires y el triángulo amoroso. Una situación que se repite, las conductas que hacen que nos demos la cabeza contra la pared una y otra vez. Pensé en esta confusión que me agarra cuando recostados sobre el sillón me tomás del brazo y me decís que me voy a aburrir de vos si nos vemos tan seguido. En verte después de tu clase y regalarte un libro y despedirte con un abrazo. En mi psicóloga que dice que entro en las situaciones y después me voy. En las ganas que tengo a veces de dej...
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