Eso, yo estudio economía, leo sobre la teoría del valor y la ley de la oferta y la demanda y me acuerdo de pzk que siempre dice que como regla general en las relaciones hay que mostrarse indiferente y no demandar y bla bla. Cosas que en teoría deben funcionar más o menos, pero que a mí, en líneas generales, no me caben demasiado. O sea, qué sé yo, por ahí es divertido jugar con el histeriqueo un toque, pero después, come on... no sé, no es mi onda (?) - probablemente piensen "ah, esta pelotuda dice esto y seguro que después hace otra cosa", pero no, no digo que no lo haya hecho nunca, sino que es algo que no me resulta copado. De hecho, si no fuera tan tímida-insegura-cobarde como de hecho soy, diría las cosas de frente (me molesta no verte y decirte lo que es no tenerte tan cerca). Pero a veces parece que estuviera bastante instalado esto del histeriqueo como algo positivo, que vuelve a la gente más interesante...y no, flaco, no me resultás más interesante por eso, interesante es ser simpático, amable, tener charme, no dártela de banana-guachopija-ganador o símil.
El aroma a fritura que contagia mi habitación, la cerveza que compartimos, tu pelo rapado. En eso pienso ahora que me duele un poco la cabeza y seguro es por las doce horas que dormí después de una semana de dormir cinco horas todos los días. Soñé con el francés de ojos celestes que me decía que la mayor parte de los días se quería, se gustaba mucho, pero justo ese día no, soñé con mi amigo que está enamorado de él, soñé que el francés le decía que cómo podía pensar que él era gay. Me acordé de Les amours imaginaires y el triángulo amoroso. Una situación que se repite, las conductas que hacen que nos demos la cabeza contra la pared una y otra vez. Pensé en esta confusión que me agarra cuando recostados sobre el sillón me tomás del brazo y me decís que me voy a aburrir de vos si nos vemos tan seguido. En verte después de tu clase y regalarte un libro y despedirte con un abrazo. En mi psicóloga que dice que entro en las situaciones y después me voy. En las ganas que tengo a veces de dej...
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