Me cansan muchas cosas, pero de las que más me cansan, una es mi rol de hermana mayor. Tener que ser yo la que cocina, la que pone la mesa, la que cuide de, la que da el ejemplo, yo la que tenga que llevar, traer, buscar, crecer. Hay días en los que quiero tener 10 años y que mi única preocupación sea conseguir el nuevo truco para el GTA. Me cansa ser la única que va a terapia en mi familia, porque (y esto quizás sólo pueda comprenderlo la gente que se analiza) uno piensa, reflexiona acerca de uno mismo y su entorno y avanza, crece, y es un bajón cuando la gente que lo rodea se establece en la meseta (simple, cómoda y conservadora). Todo es más fácil así, claro que es más sencillo delegar las cosas y poner excusas y justificarse y culpar a los demás por las cosas que uno no puede o no quiere hacer. Pero no está bien.
El aroma a fritura que contagia mi habitación, la cerveza que compartimos, tu pelo rapado. En eso pienso ahora que me duele un poco la cabeza y seguro es por las doce horas que dormí después de una semana de dormir cinco horas todos los días. Soñé con el francés de ojos celestes que me decía que la mayor parte de los días se quería, se gustaba mucho, pero justo ese día no, soñé con mi amigo que está enamorado de él, soñé que el francés le decía que cómo podía pensar que él era gay. Me acordé de Les amours imaginaires y el triángulo amoroso. Una situación que se repite, las conductas que hacen que nos demos la cabeza contra la pared una y otra vez. Pensé en esta confusión que me agarra cuando recostados sobre el sillón me tomás del brazo y me decís que me voy a aburrir de vos si nos vemos tan seguido. En verte después de tu clase y regalarte un libro y despedirte con un abrazo. En mi psicóloga que dice que entro en las situaciones y después me voy. En las ganas que tengo a veces de dej...
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