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Té, limón y miel.

Día del amigo: me caes mal. A pesar de eso, empezaste con un amigo en-serio. No de esos que te dejan colgado un par de días en el Tigre por una tarde miserable en Plaza Francia. En fin, el otro día me hamaqué (desde la última vez pasó tanto tiempo que no me acuerdo) y fui feliz. Por otro lado, mi vida es un desorden. Estoy poniendo demasiada energía en cosas que no valen la pena, entendés? Yo no tendría que ser la que hace ruido, es una posición muy conflictiva. A veces quisiera ser (o más bien parecer) lo que los demás quieren. Pero no, tengo estos ideales idiotas que no me dejan aparentar y no puedo, te juro que no puedo conmigo misma. Lately, todo me cansa: amigas, madre, padre, combo familiar (llévese una tía pelotuda con cara de constipada las 24 hs del día+una prima anoréxica+un abuelo ignorante y mediocre+ el infeliz tío que se casó con la pelotuda, por la módica suma de un cumpleaños!!) No-no, te juro que a veces es too much. Y no sé qué hacer. Hay días que no sé si yo soy más pelotuda que todos ellos juntos por preocuparme por todo esto, por hacerles caso, porque me importe. Nunca me siento perteneciente, como si siempre tuviera un pie de este lado y el otro no sé dónde, como dar (apoyar) mi mano pero jamás tomar la del otro, por si tengo que empezar a correr. Yo también quiero aprender a desgarrar mi corazón como el tuyo y poder volver a coserlo sin tanto dolor (lograr un poco de ese desapego). Creciste, lo sabés. Sos distinto, sos otro. Ya no más el que despedí hace seis meses, ya no más el que esperé desde entonces. Hoy más que nunca sentí el adiós, los dos lo sabemos: aunque vengas una o dos veces al año, cada vez vas a estar más lejos. Tuve que contener las ganas de decirte llevame con vos, por favor, no me dejes acá sola, te amo y lo peor es que no me había dado cuenta. Las lágrimas igual lograron desprenderse y te confesé mi miedo: en tu brillante futuro no hay lugar para mí. Me miraste con ternura y dijiste alguna palabra para consolarme, pero no sabía cómo decirte: no hay consuelo que me alcance. Te vas, entendés? Te vas lejos (muy). Y no quiero. No quiero pensar que sólo voy a ser un recuerdo de una mínima parte de tu vida. Me decís hermosa y te juro: yo por vos cualquier cosa. Y en el medio lastimo gente, personas que por más buenos, yo no puedo, porque te quiero a vos. Contame, necesito saber qué va a quedar de todo esto, si los aros que me diste o todas las películas que compartimos o una historia más de las miles que vas a vivir. Aunque ahora que lo pienso...mejor mentime (sólo un poco, lo necesario para poder seguir), contame otra historia, una más linda, con final -feliz?-, una donde nosotros también siempre tengamos París.

Comentarios

Lola ha dicho que…
Ay, es muy triste esto. Todos siempre tenemos París, eso es lo bueno de las relaciones dolorosas. Siempre te quedará algo que fue mejor, casi perfecto, aunque, como sabés bien, la memoria tiende a perfeccionar lo bueno.
Precisamente, lo bueno de ese París utópico, lejano, casi irreal, es eso. Si fuera lo constante, la norma, la regla, lo natural, París dejaría de ser bueno. No sé si me estoy expresando bien, pero eso es lo que creo.
Por otra parte, todos renegamos del espíritu comercial del día del amigo, pero hay pocas cosas mejores que encontrarse con una amiga.
Che, un beso! Feliz día del amigo blogger. Voto por crear el día del enemigo, así todos nos puteamos con bronca acumulada.
Lola ha dicho que…
Jaja, qué simpática. Te juro que me hace sentir bien ayudarte. ¿Viste? Al final todo es un propósito egoísta.
Un beso, nos bloggeamos.
PD: Las palabras de la comprobación son muy graciosas, jaja, ahora tengo que escribir: 'chumota'

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