Lo que más me molesta de la época navideña (aparte de todas las publicidades en rojo, verde y dorado, y de la felicidad obligatoria de las reuniones familiares) es que mi madre se vuelve INSOPORTABLE. Hasta el día de hoy no termino de entender qué la altera tanto, pero cada Nochebuena es terrible. Yo les juro que si mi casa fuera un reality show o una comedia de stand up, nos llenaríamos de plata, posta. En este mismo momento, se está quejando de la ubicación de la mesa, de que no encuentra el pan, de que no quiere a nadie vestido de negro (?), de la ubicación del árbol, del desorden que impera en nuestro hogar todo el año pero ahora todo-tiene-que-estar-impecable, bla bla bla. Lo que se dice a pain in the ass.
El aroma a fritura que contagia mi habitación, la cerveza que compartimos, tu pelo rapado. En eso pienso ahora que me duele un poco la cabeza y seguro es por las doce horas que dormí después de una semana de dormir cinco horas todos los días. Soñé con el francés de ojos celestes que me decía que la mayor parte de los días se quería, se gustaba mucho, pero justo ese día no, soñé con mi amigo que está enamorado de él, soñé que el francés le decía que cómo podía pensar que él era gay. Me acordé de Les amours imaginaires y el triángulo amoroso. Una situación que se repite, las conductas que hacen que nos demos la cabeza contra la pared una y otra vez. Pensé en esta confusión que me agarra cuando recostados sobre el sillón me tomás del brazo y me decís que me voy a aburrir de vos si nos vemos tan seguido. En verte después de tu clase y regalarte un libro y despedirte con un abrazo. En mi psicóloga que dice que entro en las situaciones y después me voy. En las ganas que tengo a veces de dej...
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