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Relato de una tarde de verano.

El abuelo hablaba de su familia, de cómo habían llegado, de su abuela Bahía -me encantó el nombre- que la habían casado cuando tenía apenas 14 años, del Sur, de la 18 de noviembre, de su infancia y yo comenzaba a rodar la película en mi cabeza. Me veía en ese campo de tierras áridas, una vida al mejor estilo La familia Ingalls, monto caballos y socorro a ovejas en pleno parto. Cocino como Francis Mallmann, feliz con mi vida de campo, disfruto de ese mundo sencillo, con sus paisajes simples y solitarios. Fuera de las grandes ciudades y de todo el stress que conllevan. Aunque, claro, es sólo una idea.

Comentarios

Miss ha dicho que…
muy lindo post, me hiciste acordar a mi abuelo,hombre de campo, si los hay

te invito a pasarte por el mio, cuando andes con tiempo


saludos

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