Esto de la intimidad es todo un tema, porque básicamente, siendo una pendeja menor-de-edad que todavía asiste al secundario y vive con sus padres, se complica. Entonces, los temas que deberían ser privados se convierten en vox populi de toda la family y tenés que soportar insinuaciones de que sos una fácil por haber permitido que G. pernoctara en tu casa durante la ausencia de tus padres (que se largaron todo el finde porque tenían un casamiento en Necochea, bla, bla). Y yo me pregunto: ¿quién carajo pensás que sos para juzgarme? - o más bien, no puedo creer que me conozcas de toda mi vida y me digas eso. Y ahora que G. está enfermo y te dice si querés ir a visitarlo un rato a la tarde tenés que decirle que no y meter alguna excusa barata porque oh por Dios, de lo contrario, qué va a pensar de vos!. Parece mentira que (por fin) una vez que las cosas empiezan a salir bien, todos tengan que dar su opinión y socavar tu felicidad (por más cursi-tonto que suene), ¿qué onda?. Por mí, se pueden curtir, de ahora en más lo que pase o no con G. se queda exclusivamente entre los dos.
El aroma a fritura que contagia mi habitación, la cerveza que compartimos, tu pelo rapado. En eso pienso ahora que me duele un poco la cabeza y seguro es por las doce horas que dormí después de una semana de dormir cinco horas todos los días. Soñé con el francés de ojos celestes que me decía que la mayor parte de los días se quería, se gustaba mucho, pero justo ese día no, soñé con mi amigo que está enamorado de él, soñé que el francés le decía que cómo podía pensar que él era gay. Me acordé de Les amours imaginaires y el triángulo amoroso. Una situación que se repite, las conductas que hacen que nos demos la cabeza contra la pared una y otra vez. Pensé en esta confusión que me agarra cuando recostados sobre el sillón me tomás del brazo y me decís que me voy a aburrir de vos si nos vemos tan seguido. En verte después de tu clase y regalarte un libro y despedirte con un abrazo. En mi psicóloga que dice que entro en las situaciones y después me voy. En las ganas que tengo a veces de dej...
Comentarios
No me vas a dejar de contar la historia ahora... en lo más interesante, ja.
Federico D. Ratuta
Beso Caro