Carmela prepara té para dos. Ellayo. Los dos cuerpos sobre el sillón, improvisamos un juego: los ojos fijos en los ojos-reflejo, secuencia de palabras al azar, aunque sabemos que el azar también guarda sentido, como nuestros dos cuerpos enfrentados este atardecer de domingo. Carmela pregunta qué quiero escuchar y digo que lo que ella quiera, entonces ella ríe y se queja "siempre decís lo mismo". A veces pienso que ella es todo lo que yo quiero ser, pero eso no se lo digo, en cambio sólo comento "estás muy linda". Voz femenina sobre guitarra, busca tranquilidad, yo también. El aroma de jazmín y rosas comienza a evaporar mis sentidos y los pensamientos se olvidan entre sí. Sólo queda emoción, "no quiero soledad, quedate conmigo hoy". Carmela se acerca y comienza con sus caricias, "cuánta tensión", "me hacía falta un poco de vos", "de voz", luego me besa y vuelve a reír. Hay algo que nos une. Carmela le dice desencanto, yo lo llamo amor.
El aroma a fritura que contagia mi habitación, la cerveza que compartimos, tu pelo rapado. En eso pienso ahora que me duele un poco la cabeza y seguro es por las doce horas que dormí después de una semana de dormir cinco horas todos los días. Soñé con el francés de ojos celestes que me decía que la mayor parte de los días se quería, se gustaba mucho, pero justo ese día no, soñé con mi amigo que está enamorado de él, soñé que el francés le decía que cómo podía pensar que él era gay. Me acordé de Les amours imaginaires y el triángulo amoroso. Una situación que se repite, las conductas que hacen que nos demos la cabeza contra la pared una y otra vez. Pensé en esta confusión que me agarra cuando recostados sobre el sillón me tomás del brazo y me decís que me voy a aburrir de vos si nos vemos tan seguido. En verte después de tu clase y regalarte un libro y despedirte con un abrazo. En mi psicóloga que dice que entro en las situaciones y después me voy. En las ganas que tengo a veces de dej...
Comentarios
Que ganas de vivir un domingo como esos. Un beso!