El aroma a fritura que contagia mi habitación, la cerveza que compartimos, tu pelo rapado. En eso pienso ahora que me duele un poco la cabeza y seguro es por las doce horas que dormí después de una semana de dormir cinco horas todos los días. Soñé con el francés de ojos celestes que me decía que la mayor parte de los días se quería, se gustaba mucho, pero justo ese día no, soñé con mi amigo que está enamorado de él, soñé que el francés le decía que cómo podía pensar que él era gay. Me acordé de Les amours imaginaires y el triángulo amoroso. Una situación que se repite, las conductas que hacen que nos demos la cabeza contra la pared una y otra vez. Pensé en esta confusión que me agarra cuando recostados sobre el sillón me tomás del brazo y me decís que me voy a aburrir de vos si nos vemos tan seguido. En verte después de tu clase y regalarte un libro y despedirte con un abrazo. En mi psicóloga que dice que entro en las situaciones y después me voy. En las ganas que tengo a veces de dej...
Comentarios
¡Y triste!
He conocido varias personas de esas que se desenamoran cuando el otro se vuelve «real».
Sobre mi blog, te juro que el pervertido a mí me alegró el día, que venía medio bajón. Estuve toda esa tarde riéndome solo cuando me acordaba de alguna parte del diálogo.
Mi respuesta ya está disponible, ... (no sé tu apellido). La redacté mientras vos leías sobre ese degenerado.
Saludos cordiales para Ud. también.
Y buenas noches. Me voy a dormir.
vi tu respuesta, gracias, calculo que si no es hoy, mañana te contesto sin falta.
un beso!
Ahora que veo la vida color de rosa... no, ahora también pienso que es la histeria (general) dibujada.
Es que hay cosas que nunca cambian.
A mí, creo al menos que no me pasa.
Me gusta la gente de carne y hueso, con sangre, piel y tendones. Y de cuerpo tibio.
No me vendan una de esas hadas que se tiran pedos con olor a orquídeas.
He dicho.
Un beso.